miércoles, 18 de noviembre de 2015

MÍ CAMBIO (aventuras de Aysha Palak)


"La vida da muchas vueltas; hoy estás en aquel lugar y mañana no sabrás".


Anayra Pimentel
Escritora Dominicana


Eso lo tenía aprendido desde pequeña, lo que no creía era que algo así pudiera ocurrirme a mí, y menos que pudiera llegar a ser impactante o grandioso.


Antes de proseguir, cabe destacar la promesa que me hice un 03 de julio del 2015: CAMBIAR MÍ VIDA TOTALMENTE. Y me lance a lograrlo con los ojos cerrados al miedo sobre el futuro y los oídos tapados ante el qué dirán.


Salí de mí infierno... perdón... salí de mi pueblo con una maleta de ropa usada, una carpeta llena de copias de mi currículo vitae y la cabeza plagada de sueños y esperanzas.


Antes había conocido a Matias en un viaje a la capital del país; Matias era un treintiañero que vivía en una de las principales zonas turísticas del país en la  costa del Océano Atlántico, y él me había conseguido una entrevista de trabajo en la compañía turística en la que trabajaba; aunque no sabía sí iba a obtener el trabajo, ya había decidido quedarme.


Estaba dispuesta a todo con tal de cambiar, no me importaba si el cambio venía del buen camino o del malo, solo que viniera.


Así fue como llegué a Puerto Plata una tarde plomiza de Noviembre que anunciaba agua por todos lados. Gracias al Creador del Universo mi amigo me estaba esperando; según mis creencias todo marchaba bien.


Después de intercambiar saludos, abrazos, besos y manoseos fuimos a comer algo a un restaurante a la orilla del Océano que a mí me pareció un sueño; está demás decir que tome muchas fotografías con mi celular.


A esos de las ocho nos fuimos a su casa; desempaque, tomé un baño y tuve sexo con mi anfitrión... claro que sí! Eso procede ya que iba a estar en su casa casi de gratis hasta que tuviera trabajo... y bueno, mal que no estuvo!! Total, que ni soy santa y vine a lo que vine: a dar todo por el todo.


Al otro día era domingo, así que aprovechamos la mañana para tener sexo y que Matias me explicara bien los lineamientos de la compañía para que saliera bien en la entrevista y me dieran el trabajo. Ya en la tarde salimos a dar un paseo y... !Dios!!!


Todo para mí era hermoso, puesto que nada había visto o vivido. Caramba, nuevas experiencias, nuevos paisajes, nuevos sentimientos!


Por primera vez en mí vida estaba sintiendo la emoción de estar en este mundo; por increíble que parezca en mí cartera tenía menos de 200 dólares, pero mí corazón sentía como sí estuviera gastando miles; la euforia que sentí en ese momento y ante esos hermosos paisajes me hicieron dar gracias al Eterno por mi existir.


 *        *          *


Sucedió que al otro día, lunes, fui a la entrevista de trabajo y pese a que Matias me había dicho que podía ir informal, yo decidí ir con mi uniforme YaQui (Ya Quitatelo): falda plisada negra de pretina ancha muy cincuentera, y blusa verde jade de mangas tres cuartas, unos zapatos estilo de ante completaban el cuadro. Cuando llegamos a la compañía, el dueño, quien también hacía de encargado de recursos humanos, se quedó mirándome de arriba a abajo, y de abajo para arriba como sorprendido o espantado, qué sabia yo!!! Recuerdo que me saludó aún un poco fuera de base como decimos los dominicanos cuando alguien se queda sin palabras. Y, lo admito, yo estaba así como -y a este qué le dio?- y un poco insegura. Tantas cosas que pensé que ni sé cómo explicarme.


Bueno, para no volverles el cuento muy largo, el jefe después de hojear mi currículo me hizo dos o tres pregunta algo vagas y que nada tenían que ver con el puesto por el que estaba aplicando. Se levantó y me preguntó cuando yo quería empezar, y le respondí que enseguida. -Y no quieres un tiempito pa ti?- me preguntó muy cariñoso el tipo, por lo que me puse en alerta: para aprovechar lo que viniera y no para salir corriendo a un lugar seguro obvio.


La cosa fue que al final yo decidí empezar al otro día y usar lo que me restaba de ese para seguir conociendo los atractivos del pueblo, y porqué no decir la verdad? Dejándome ver por los turistas y empresarios locales a ver sí tenía la suerte de gustarle aunque fuera a uno. Ya en la tardecita, y como el apartamento de Matias no quedaba muy lejos, decidí dar un paseo por el muelle y ver por primera vez de cerca los yates, lanchas y pequeños barcos que lo atestaban. La madera se sentía húmeda y pegajosa a esas horas de la tarde en la planta de mis pies descalzos; el agua salada que me salpicaba en cada vaivén de las olas me tenía los pies incómodamente fríos, pero quería seguir mirando y curioseando por el muelle. No sé de dónde herede un instinto de supervivencia más contundente que el hambre, pero éste se alarmó como un reloj despertador en mi interior al percibir sobre mí la fijeza de una mirada. Con el miedo casi ahogándome, voltee hacía un enorme yate y ahí estaban: unos ojos grandes y rasgados de color café me miraban con la misma bestialidad que un tigre usa para acorralar a su presa. Retrocedí despacio y con precaución alejándome de esa persona que sentía peligrosa. Una cosa es que quisiera jugar con el peligro, pero consciente de con qué peligro me metía.



 *       *      *


Ya tenía unas tres semanas viviendo y trabajando en Puerto Plata... ese día era día de cobro (mí primer cobro en mí nueva vida), por lo que a eso de las 11 de la mañana pasé por la oficina del jefe a retirar mí cheque. Me quedé de piedra cuando vi mí primer pago: una suma de SEIS cifras!!! Mí primer pensamiento fue correr a cambiarlo de una vez, pero un remanente de honestidad incómoda apareció en mí y le hoce ver al jefe su posible error. Mí sorpresa fue mayor cuando él me dijo que no se había equivocado. Como no supe reaccionar a eso y me quedé como una estatua en frente de su escritorio, él se quedó mirándome fijamente, como sopesando algo; después de unos segundos se levantó de su asiento, rodeó su escritorio y abrazándome por los hombros me dijo al oído: -Eso es el adelanto de un trabajito que tengo para ti-; la que lo miró fijo al instante fui yo, y le pregunté de sopetón: -De qué trabajo se trata?-, mí jefe se puso a reír de buena gana y volviendo a su escritorio me dijo que no comiera ansias y que esperara su llamada. Así lo hice. Cambié mi cheque, le deposite una buena cantidad a mis padres, dejé algo en ahorros y me dediqué con el resto a resolver mis cuestiones personales. Casi una semana después recibí un mensaje de texto de mí jefe invitándome a comer. Cuando ya hubimos comido, él pasó a explicarme lo siguiente: ~Mira Aysha, la cuestión es la siguiente: yo además de la agencia de turismo y de buscar hoteles, experiencias y excursiones para los turistas, soy un buscador de mujeres y hombres para que trabajen como acompañantes de ciertos hombres, en algunos de los casos es solo tener un poco de sexo, en otros debes de estar con ellos todo el tiempo que duren sus vacaciones; tengo clientes con gustos muy variados desde los que desean solo menores, solo hombres, hasta los que quieren mujeres cojas, de todo! Algunos clientes son muy específicos en lo que desean, otros se conforman con un simple aproximado; pero tengo un cliente bastante exigente y el que en definitiva me ha dado las mayores ventajas en este negocio, por lo que entenderás que es al que más quiero agradar~ mientras él hablaba, yo iba asimilando y me iba gustando, pero necesitaba que me dijera en que punto entraba yo, así que se lo pregunté. Él sonrió satisfecho, no sé sí de mí o de él, o simplemente de la suerte de ambos, la cuestión fue que me dijo: ~el te quiere a ti-; -a ?- le dije; -si a ti, a ti muy en específico-; -como, acaso me conoce?-; - te ha visto; eres lo que él desea; solo depende de ti que él lo obtenga. Piénsalo, la cosa es buena. En ese asunto hay mucho dinero, para ti y para . Es más, creo que le llegaras a gustar un poco más de lo que ya te desea, no tendrás necesidad de dar un golpe más en vida de todo el dinero que se te pagará.



!Dinero!!!! !Dinero: vía de mi perdición!!!!!


Sin pensar mucho en otros efectos secundarios que podrían derivarse de mí decisión, antes de despedir nos a la salida del restaurante, ya le había dado una respuesta afirmativa.


Es increíble como decidí mi futuro en cinco minutos; como destruí la piedra de mí destino de nacimiento con un solo golpe; como CAMBIÉ mi cuarto de siglo con solo dos frases.



Pero, es el destino que elegí el mejor futuro qué podía tocarme e, pues no lo sé, todavía... te invito a seguir leyendo de mis andanzas para que sea tú quien decida sí es bueno o es malo.








                              ~Aysha Palak~


#BeGrateful