miércoles, 16 de diciembre de 2015

A solas con mí mente (Las Andanzas de Aysha)



"El que tiene imaginación, con que facilidad saca de la nada un mundo".
Gustavo Adolfo Bécquer
Poeta Español



Hoy es un día como otro más, donde las horas suceden a las horas, y los minutos se matan entre sí... las personas continúan su discurrir sumergidos en sus propios mundos paralelos... menos yo... yo no discurro como los demás... yo vivo mi mundo paralelo en carne propia, sintiendo cada sentimiento y cada pensamiento hasta en la última vibración del alma. 


Los días han pasado; y un futuro que yo no quería se ha ido forjando poco a poco en mi horizonte; vivo presa en las garras de un amor que no comprendo; tengo todo lo que pude haber deseado, más de lo que mi imaginación pudo "imaginarse" en sus horas más productivas; pero él me persigue a cada paso; vigila cada uno de los latidos de mi corazón; mira mi sueño como queriendo adivinarse en mis viajes oníricos; andas en mis labios con tal detallismo que creo que ya conoce cada fisura que hay en ellos.


No sé sí es amor; no comprendo; a veces siento que me agobio; a veces siento que vago a la deriva cuando no lo siento cerca; es un sentimiento agridulce; quiero decir que no estoy enamorada; quiero decir que no lo odio, que no lo aborrezco; que no quiero sentir sus manos ásperas sobre mí piel; que no quiero sentirlo una y otra vez dentro de mí; quiero no gritar su nombre ciega de placer; quiero no pensar en él.


Pero algo me impide ejercer mí voluntad; algo me impide seguir siendo dueña de mis acciones; no quiero sentir nada; quiero ser independiente de sus besos, de sus maneras; quiero dominar mis instintos cuando siento su olor emanando de mi misma. Pero no entiendo; no lo entiendo; no me entiendo.


Antes, y lo digo como sí hubiesen pasado decenas de años, me encantaba la soledad; quedarme con mis pensamientos; escuchar a la voz de mi alma hablar; soñar junto a ella; ahora ya no; soy un mar de dudas; quiero; no quiero; mi interior está convertido en un ser o no ser sin sentido.


Es extraño lo que me pasa; tengo miedo de él; me siento segura con él; lo quiero a él; lo odio a él.


¿Porqué mi corazón desfallece de esta manera al saberlo lejos? ¿Porque las lágrimas se asoman a mis ojos cuando las horas pasan y él no regresa? ¿Porqué un desencanto infinito se apodera de mí cada vez que lo veo trasponer el umbral de esta casa? ¿Porqué me lleno de odio al pensarlo mirando a otra persona?


Sé que estoy un poco loca; que no pienso con sensatez; ¿acaso es posible amar odiando?; a veces me da por creer que tengo Síndrome de Estocolmo; él me tiene prisionera; lo odio a veces por encerrarme a sus caprichos; por hacerme tan suya como un objeto más; pero...


Pero amo su dominio sobre mí; amo ser su prisionera; amo ser esclava; amo todo lo que de él viene a mí; amo sentir su yugo; y no se asienta en mí deseos de escapar. 


Sé que dentro de mí condición soy yo su dueña; lo veo en sus ojos; lo siento en el latir agitado de su pecho; lo siento en cada beso y en cada caricia; lo percibo en su atenta mirada mientras cree que duermo. 


Quisiera que fuera eterno; me corroe el alma saber que en cualquier momento la jaula quedará abierta y mí opresor me dejará salir; tal vez sí no salgo me deje aquí; a su lado; viviendo cada detalle de este amor-odio que por él yo siento.


Un paso; otro más; el mármol bajo sus pies retumba como el augurio de una hecatombe inmortal; suya es la ambrosía que ata mis sentidos; de solo escuchar sus pasos acercándose mí corazón se agita como las alas de un colibrí; cada segundo que dura su zancada es una punzada en mi alma; no corro hasta él porque no se lo merece; no es justo que me encierre en una cárcel de mármol y lujos así nada más; él no es dueño de mi libertad, o al menos no debería serlo; sé que yo corrí hacia este destino; no lo niego; pero él no tiene derechos. 


La puerta se abre lentamente; mi cuerpo se pone alerta; no sé como lo logra, pero mi centro palpita de excitación; ni siquiera me ha mirado; pero ya estoy presta para recibirlo dentro mio; ya saboreo su lengua en mi boca; siento sus manos apretando mis pechos; escucho sus incitaciones en mis oídos; huelo su aliento sobre mí; siento contraerse mi ser en un estertor de placer y como la sabia del orgasmo corre por mis mulos.


No lo entiendo, ¿porqué?... lo miro; es hermoso; él me mira; sonríe malicioso; se acerca un poco más... mi corazón deja de latir... sus labios tan cerca...


  -Salam, Aysha, ¿cómo haz estado?- me pregunta antes de sentarse a mí lado. 


Sabe lo que genera en mí; está tan consciente de que no necesita tocarme; disfruta cada episodio; cada vez; y se repite; es como un circulo de placer sin fin; ¿le provoco yo las mismas sensaciones? no lo sé. Con un gesto de su mano, me invita a que lo acompañe a cenar. Sé que luego iremos a la cama... y luego me hará lo que ya me imaginé que hizo. 






                                                    By:    Aysha Palak