martes, 31 de mayo de 2016

La Cuestión de Crear un Personaje.



Cuando decidí unirme al Reto del Juntaletras pensaba que escribir una novela en 12 meses resultaría cosa de pan comido. Fuera de esa manera, sí solo tuviera que describir lugares  y situaciones, pero ¿qué sería de una historia sin personajes?


Los personajes, siendo personas o cosas, son la esencia misma de lo que se narra, cuestión esta por la que hay que cuidar tanto su creación. A veces un solo personaje, y la confluencia de este con su entorno son los que forman la historia. A veces un personaje, más que una situación, es el que decide la trama de una novela.


Y no estoy hablando por el simple hecho de hablar (o de escribir en este caso), sino que en la misma Literatura podemos encontrar obras quasi uni-personajes, como por ejemplo La Metamorfosis de Franz Kafka. Y solo por mencionar algunas.


Antes de ponerme el reto o la tarea de terminar de escribir al menos una historia de las tantas que pueblan mí inquieto cerebro, este tipo de novelas, cuentos o pequeñas historias donde un único personaje era el universo de la trama me resultaban aburridas, muy filosóficas, muy egocéntricas y hasta esnobistas. Pero la verdad es que en estos meses he tenido que reprogramar mí percepción de ellas y en cambio loar a esos escritores que han sido capaces de desarrollar la historia de un personaje, porque la verdad dar forma de la nada a un ser humano imaginario es increíblemente extenuante.


La Cuestión de Crear un Personaje va más allá de solo querer escribir sobre un ser; podríamos empezar a hacerlo de esa manera: queriendo que todo cuanto vaya a formar parte de nuestra historia tome la forma que caprichosamente queremos. Lo que no tenemos en cuenta es que un PERSONAJE no es un objeto inanimado. Se trata de un ser humano... imaginario sí, pero un ser humano al fin y al cabo.


Y en ese aspecto es que reside La Cuestión de Crear un Personaje, y es que los seres humanos somos complejos, inexplicables, impredecibles... no somos ni buenos, ni malos, o al menos la mayoría no llega a los extremos de ambas polaridades. Siempre somos mitad blanco, mitad negros. Y así son los personajes, entes intensos con voluntad de ser como ellos decidan ser.


Está bien que nosotros lo que escribimos, los que nos inventamos la historia, somos los que forjamos a estos personajes, podríamos forzarlos a ser lo que queramos. Pero no podemos por el bienestar de nuestra historia, solo colocar nombres en la narración que vaguen de un lugar a otro de nuestro mundo imaginario sin aportar nada.


Por ejemplo, en mí novela en ciernes Aenigma, o el grito silente apareció (por decirlo de alguna manera) un personaje como en el quinto capítulo; se perfiló y dibujó casi con voluntad propia; yo lo he dejado ser porque la realidad es que sinceramente no sé que hacer con él. Luego de otro capitulo más, me he dado cuenta de que este personaje siempre ha estado ahí, desde el inicio de la historia en el rincón más oscuro de mí cerebro, y que en realidad es el dueño de la historia sin serlo totalmente.


¿Cómo? ¿Porqué? Pues es simple, y me haré spoiler yo misma (aunque quizás nunca llegue a publicar mí historia) mí personaje es el pueblo mismo donde se desarrolla la historia que estoy escribiendo.


En cuanto a La Cuestión de Crear un Personaje, creo recomendable (sí sé está escribiendo una novela) que el autor se centre más en algunos que en otros, es decir, identificar esos personajes que desde el principio vibrán con más fuerza.


Releer el borrón de vez en cuando también es primordial para estar pendiente de la evolución de los personajes, porque creo que a veces un personaje va mostrando facetas muy disimiles de capitulo en capitulo y a veces se hace necesario parar esa evolución en un solo personaje y dividirlo en uno o más. Al menos en mí humilde opinión creo que esto es lo más saludable para un escritor novel porque un personaje muy complejo puede terminar bloqueando el resto de la historia.



Otra cosa sumamente importante desde mí punto de vista, es darle un nombre a cada personaje. La denominación especifica de cada personaje hace más comprensible su papel dentro de la historia, y no lleva a error en el futuro lector, y hasta en el mismo escritor. Este punto puede resultar obvio, redundante, y hasta tonto pero les aseguro que no lo es. He tenido el honor de leer unos cuantos borradores y les puedo contar que en una gran mayoría había personajes que se perfilaban con faceta de importantes dentro de la historia sin un nombre, o una denominación. Y por nombre no tiene que ser algo así como Señor Feliciano de la Fuente Pellerano Castro, jamás (aunque sí les nace así, está bien), la cuestión es solo saber quien es.


Cada autor, cada juntaletras, tiene La Cuestión de Crear un Personaje, y se enfrenta de una manera particular a la creación de cada uno. Cada quien debe de desarrollar una estrategia que le permita salir del bache que esta cuestión le presenta, sin poner en peligro de demora el resto de la historia.


Acá les voy a compartir algunos trucos que he puesto en práctica para mejorar La Cuestión de Crear un Personaje:


1.- Crear Fichas de cada Personaje: las fichas pueden ser pequeñas anotaciones en el borde de cada página, no tiene que ser algo muy elaborado, aunque sí prefieren pueden hacer algo más acabado y profesional. Lo importante de éstas fichas es que contengan todas las características que tendrá cada personaje, desde las físicas hasta las sentimentales.

2.- Desarrollar pequeñas historias de cada personaje: las historias pueden ser escritas o no. La importancia de esto expide visualizar la  importancia de cada personaje desde su punto de vista independiente. A veces estas pequeñas historias podrían terminar formando parte de la historia general.

3.- Darle un rango dentro de la obra: es decir, desde el inicio ubicarlo dentro de un rango de importancia. Sí será un personaje importante, secundario, de paso, o personajes de quita y pon. 

4.- Crear más de un personaje: esto lo mencioné más arriba en el texto de esta entrada. Esto se da cuando un personaje se vuelve demasiado complejo y nos cuesta sobrellevar la historia con él.  El primer consejo es tratar de fraccionarlo, es decir, multiplicarlo por más de un personaje. La historia al fin y al cabo es tuya, la puedes moldear a tú gusto, así que sí un personaje se te está poniendo muy grande, lo primero que debes hacer es tratar de enmendar, o sí no...

5.- Quitarle la vida antes de que te ahogue la historia: ésta es ya la última opción.  A veces es inevitable: hay personajes que nacieron para morir (como los personajes de quita y pon y algunos de paso), pero a veces se da que personajes importantes tienen que ser eliminados en beneficio de la historia completa. No podemos dejar que nos ahogue la historia: o lo fraccionamos o los eliminamos. Y sí están escribiendo una saga, bueno pues, ya tendrán espacio para revivirlo cuando nos sintamos capaces de dar con él. 


Así que ya saben, La Cuestión de Crear un Personaje es algo de cada autor y de cada historia. Pero se puede solucionar, lo importante es no dejarnos comer por nuestras creaciones. 


Hasta una próxima entrada... ya ando con más ánimos de éste lado.



Atentamente,  La Autora.-