miércoles, 1 de junio de 2016

Llorar es de Personas Sabias

Es imposible continuar cuando tú corazón ya no tiene ganas de seguir.

A veces se siente como sí sé respirara amargura.

Esos días en que cada latido de tú pecho es como una punzada de desasosiego.

Así ocurre a veces que tú cabeza se llena de fantasmas grises que se empeñan en nublar tu vista con gotas de tristeza.

A veces hay días en que no puedes ver los colores.

Y es como sí un nudo se sentara en tú garganta y te evitara tragar.

Sabes, en lo profundo de tú ser racional, que sólo es un momento; pasará; sólo será un borroso recuerdo, tonto, allá en la distancia.

También sabes que nada ni nadie merece tú sufrimiento; pero igual llorar porque crees que llorar te va a refrescar el alma acalorada por el dolor.

Lloras para que tus lagrimas arrasen en embestida furiosa el desencanto o el desamor.

Lloras porque no eres débil; porque eres inteligente y sabes que el sufrimiento y la aceptación del adiós hará borrón y cuenta nueva en tú corazón.

Llorar es de personas fuertes;  llorar es de personas sabias.

Atentamente,  La Autora. -