jueves, 3 de marzo de 2016

La Inspiración a la hora de escribir.

"De virtud hay una especie, 
de maldad, muchas"
Platón, 
filósofo griego.



Dentro del quehacer literario (eso suena tan de gente importante, jijijijiji), los escritores tendemos a toparnos con situaciones que son increíbles, apabullantes, y que marcan de una manera significativa nuestro ritmo al escribir. 


Ideas. Fuente. 



Hasta el más simple de los mundanos ha escuchado hablar de la inspiración, de las musas, de la fuente de toda creatividad, del desaliento literario, y del temido bloqueo. Las personas lo han escuchado, pero solo los escritores, juntaletras empedernidos, o aspirantes a terminar una historia (como es mí caso) conocen la realidad de estás situaciones y lo intensas que pueden llegar a ser. 


El artista (y con este término quisiera darme el lujo de englobar a todo aquel sujeto de se sujeta a la sugestión de la inspiración) es un ser egoísta y perfeccionista con sus obras; también el artista tiende a ser maniático-compulsivo; es común que el artista sea bipolar. No quiero decir que para ser artista se tenga que ser enfermo mental, ni nada por el estilo (¿necesariamente porque lo diga un tomo antiguo de psicología, la persona que tenga ciertas características en su comportamiento, es loco?), lo que quiero decir es que la inspiración artística provoca una fiebre en el artista y lo hace pasar por cada una de esas etapas psicológicas en su afán de dar vida a sus obras. 


Los escritores, como artistas de las letras que son, pasan por todos estos episodios; un día estamos al tope de nuestra capacidad, momentos en que las letras y las ideas fluyen con tal sincronización que solo es posible denominarla de perfecta. El escritor es egoísta por amor a su historia, siente celos de que la vean hasta que no esté presentable (¿en serio, cómo creen qué les voy a dar a leer un Aenigma, o el grito silente incompleto, quasi deforme aún? JAMAS); es perfeccionista porque su historia debe ser la HISTORIA, algo perfecto en sí mismo y no necesariamente agradable; y el escritor es bipolar porque tiene los accesos de inspiración, de las musas, de la fuente de toda creatividad, del desaliento literario, y del temido bloqueo


He escrito de cinco situaciones distintas, pero vale organizarlas sí pretendo tener cohesión en las entradas y que cada una no se confunda con la otra: en esta entrada vamos a hablar de la inspiración, a la que también podemos considerar la fuente de toda creatividad, lo que nos da que de las cinco situaciones solo tenemos tres. Pero cuando hablemos del temido bloqueo, también hablaremos del desaliento literario, porque uno antecede al otro... y bueno las musas, no son un estado en sí, son más bien personificaciones mitológicas de la inspiración que conviene tratarlas en una entrada donde al menos las definamos con la justicia que se merecen. 


Hecha esta aclaración (que aclaro, fue un acceso de perfeccionismo de mí parte, vamos a desarrollar este tema que tanto me ha dado vueltas en la cabeza durante estos días de intensa actividad tanto laboral como literaria. 


¿Cómo empezar a tratar este tema? La Inspiración, mientras no sea la fisiológica, es un término que ha veces cada quien maneja a su manera. Es como la definición del Amor, ya que un romántico empedernido y un existencialista sin cura no lo van a ver de la misma manera. Lo mismo ocurre con la inspiración. No obstante, existe por ahí una definición bastante general, y que vamos a citar a continuación: 


"Estímulo o lucidez repentina que siente una persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema, la concepción de ideas que permiten emprender un proyecto, etc., especialmente la que siente el artista y que impulsa la creación de obras de arte".

INSPIRACIÓN. Fuente. 

Según esta definición, aceptada en casi todos los ámbitos desde las escuelas, universidades e incluso internet, la inspiración no es más que un impulso, una especie de subida de la adrenalina (en este caso de la creatividad) que nos mueve a hacer o crear. También esta definición deja muy claro que ese sentimiento, aunque no nos es ajeno, es especial de los artistas. 


Sí decidieran indagar en la red, se van a encontrar que en el artículo que reposa en Wikipedia sobre este tema, se dice que la palabra significa "recibir el aliento" (que obvio) y que tuvo su origen en la cultura helénica y hebrea.  Aunque los filósofos griegos discurrían al respecto, se asociaba a la inspiración artística con los humos que exhalaban los sacerdotes en los templos, en especial de Apolo el dios griego de la poesía, lo que luego fue modificado para decir que esa creatividad era el soplo del dios en sí mismo, no producto de un efecto alucinógeno o narcoleptico de los inciensos que respiraban en lugares tan estrechos (Nota de la autora, esto no está en el artículo).



¿QUÉ ES LA INSPIRACIÓN LITERARIA?

Los 1000 Borrones. Fuente.



En mí opinión creo que no hay asunto más espinoso de definir que la inspiración literaria. Es que creo que esta es algo muy intriseco de cada autor. A veces, buscamos referencias a la inspiración de cada gran autor que nos agrada pero en esencia no nos inspiramos en su inspiración, sino en el producto de esta. 


Quisiera explicarme mejor, a ver sí lo logro siguiendo el ejemplo de Jesucristo en sus discursos: las historias metafóricas con moraleja. Por ejemplo, en mí caso personal (claro está, que sí yo no hubiese nacido el mundo estaría pidiendo una explicación... y de mal modo) a la hora de escribir mí escritor fetiche es Gabriel García Marquéz; sus obras, específicamente Cien Años de Soledad en lo que se refiere a mí novela en ciernes Aenigma, o el grito silente, son mí inspiración. El ambiente mágico y a la vez real que el supo retratar en sus obras ha marcado mí manera de escribir e inclusive de percibir las cosas. Hasta ahí todo bien, pero ¿me inspira a mí lo que inspiró a García Marquéz a escribir Cien Años de Soledad? La respuesta absoluta es no. Macondo y la familia Buendia eran parte de Gabo, eran la historia de la historia que su abuelo le contaba de las historias de su propia familia y del pueblo de Aracataca en Colombia. Años nos separan, países nos separan, costumbres nos separan. Y la historia que cuento no se inspiró en nada mio, sino en una historia ajena, de la que no he sido testigo ni en tercer grado. 


Y eso es exactamente la inspiración: el sentimiento que despierta en cada uno de nosotros el deseo de crear. 


No siempre es el mismo sentimiento; no siempre es la misma situación; no siempre es el mismo sonido; no siempre es el mismo olor. 


La inspiración es un asunto inconstante e incomprensible y a veces llega cuando menos lo esperas, y cuando menos puedes hacer uso de ella. 


Sería un tiempo perdido buscar tanto el significado como el qué produce la inspiración, y dudo que ningún manual sea capaz nunca de dar con el método único.



LA FUENTE DE TODA LA CREATIVIDAD.


LA FUENTE DE TODA LA CREATIVIDAD no un sueño tan inalcanzable como la Fuente de la Eterna Juventud o la ciudad de El Dorado. Es algo asequible, algo visible y que está ante nuestros ojos cada día. 


LA FUENTE DE TODA LA CREATIVIDAD es nada más y nada menos que la VIDA misma. Esa que vive, respiras, inspiras e inhalas cada bendito día. 


No el planeta Tierra completo, ni siquiera la naturaleza, LA FUENTE DE TODA LA CREATIVIDAD es la VIDA, porque con vida es como podrás estar en la Tierra y percibir la naturaleza. 


Es la VIDA la que te descubre cada día un nuevo sentimiento; es la VIDA la gran diversidad que te hace ser multipolar sin darte cuenta; solo hay que pensar en la gran cantidad de sentimientos que podemos tener en solo 18 horas que duramos despiertos; acaso, ¿una tristeza no te ha sacado un poema?; o una alegría un soneto; o una conversación un dialogo completo; o un sonido, una canción completa.


En lo que se refiere al arte, no hay asuntos complejos, solo está la vida y como la veamos. Así que no podemos ir por ahí intentando encontrar la mejor formula para inspirarnos, sino intentar sentir la inspiración de todas las formas posibles. 


No tengas miedo de sentarte a escribir sin inspiración, pues esta puede llegar justo cuando estás trabajando, parafraseando mal a Pablo Picasso. Siéntate ante tus páginas en blanco, y recuerda que está ante tú obra y ella te recordará tú inspiración. 



Atentamente, La Autora.-